Las escuelas de negocios premian los comportamientos complejos
más que los simples, pero la simpleza es más efectiva.

Warren Buffett.

 

Me encontraba hace unos días reordenando las estanterías de mi biblioteca sobre Crecimiento Personal cuando me encontré con una obra, una edición de bolsillo llena de subrayados y apuntes marginales. No pude resistirme a repasar todas esas notas fruto de repetidas lecturas..

Sin desvelar sus contenidos, quiero compartir contigo la oportunidad de que lo conozcas, aunque quizás llegue tarde, pero de ser así, te animo a que vuelvas a leerlo, pues la vigencia de esta obra maestra es fruto de la magistral enseñanza que aporta en sus páginas.

Toda una tormenta de ideas expuestas de manera simple, sencilla, entendible, pero sobre todo directa. En la lectura entramos continuamente en ese estado pleno de identificación con el mensaje. Es de esas obras que parecen estar personalizadas, en las que te hablan a ti.

Muchas personas en todo el mundo han encontrado inspiración en este libro, adquiriendo una visión diferente sobre el dinero, algo que manejamos a diario y que nos acompañará durante toda nuestra vida y que, sin embargo, nadie nos enseña. Es una obra de consulta, un libro de cabecera. Algo imprescindible y obligado como introducción para el desarrollo de nuestra inteligencia financiera.

Cada vez se habla más de las distintas formas de inteligencia: lingüística, lógica, corporal, espacial, emocional… y así como trabajamos en nuestra formación y aprendizaje, debería ser obligatorio dedicar también el tiempo necesario a promover la formación financiera desde la enseñanza primaria.

Existen infinidad de obras sobre autoayuda y también sobre economía y finanzas. Pero si estás buscando guía para adquirir inteligencia financiera, empieza por esta obra sencilla e inspiradora.

Comprenderás, por ejemplo, que para hacer dinero, no siempre hace falta dinero. Este viejo axioma es desplazado ante el poderoso mensaje de kiyosaki. Hace falta, sin embargo, imaginación, la actitud adecuada, la perseverancia, la visión y una razón suficientemente poderosa para superar las dificultades.

Nos explica, por ejemplo, la forma sencilla de diferenciar un ACTIVO y un PASIVO, donde un error de concepto nos dará un resultado catastrófico.

Nos anima a invertir en tu mayor activo: tú mismo. El mensaje es: invierte en ti, en tu fórmación. Tu economía no crecerá más de lo que tu crezcas tú como persona.

Cuánto hubiese deseado haber conocido estos sencillos principios antes… Sin embargo, todo tendrá su razón de ser. Estoy convencido de que todo llega a nosotros en el  momento preciso.

Si hasta ahora no comprendías las razones que te han traído a este momento personal, profesional o económico, tienes la obligación de adentrarte en el mundo del conocimiento. Lánzate, confía en ti. Sólo una pincelada de lo que aporta la obra. Un mensaje que me impactó sobremanera:

“Todos tenemos un potencial tremendo y hemos sido bendecidos con dones. Sin embargo, la duda sobre nosotros mismos nos frena. No es tanto por la falta de información técnica como la falta de confianza en nosotros mismos la que nos impide avanzar. La duda en nosotros mismos es el factor paralizante del genio personal. No es más inteligente el que va adelante, sino el que se atreve”.

Son incontables ideas las que encontramos en este libro que, por su simplicidad, nos hacen sentir ridículos, abordandonos la pregunta de “y cómo no he caído antes, cómo es posible que no me diese cuenta”.

Nunca es tarde para corregir, y no debemos mostrar pesar por las decisiones del pasado, pues de ello se aprende y se crece.

Alcanzar el éxito, a menudo implica haber soportado elevadas tasas de error.

© 2.018 Gabriel Hernández Guillamón

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