Si supieras quién te acompaña en todo momento,
por esa senda que has elegido, no volverías
a tener miedo ni incertidumbre.
Hellen Schucman.

Me encontraba hace unos días buscando una cita en el clásico libro de Napoleon Hill. En el capítulo que trata sobre la Perseverancia, me llamó la atención una frase que en su momento pudo pasarme desapercibida, pero que supone un pensamiento genial y muy oportuno.

”A veces parece como si existiera un guía oculto cuya tarea consistiera en poner a prueba a los hombres por medio de toda clase de experiencias descorazonadoras. El guía oculto no permite que NADIE disfrute de grandes logros sin pasar por la prueba de la perseverancia y quienes no la superan nunca llegan a donde querían llegar”

La lista de situaciones puede en las que acude el desaliento suele ser bastante extensa. Los emprendedores y empresarios individuales pronto aprendemos a vivir sorteando obstáculos a diario.

Posiblemente, vamos a sentir el fracaso, el dolor de la derrota a grandes dosis antes de alcanzar nuestro propósito. La clave consiste en cómo gestionemos esas situaciones.

La perseverancia es el antídoto ante la frustración y es capaz de rellenar casi cualquier otro espacio de carencia. Uno de los mayores ejemplos en la historia reciente quizá fue el protagonizado por Henry Ford. El fundador del imperio automovilístico carecía de formación universitaria alguna, pero su talento natural, su tenacidad y perseverancia le permitieron ser merecedor de pasar a la historia como un referente. Llegó a ser cuestionado y sometido a un procedimiento en el que se trató de demostrar su falta de capacidad para dirigir una empresa de tales dimensiones debido a sus carencias en cuanto a reparación académica. Él contrataba siempre a los mejores especialistas en sus respectivos campos y se apalancaba en el conocimiento de expertos como ingenieros, abogados o contables. Disponía así del talento de otros que venía a sumarse al suyo propio, formando así un equipo de trabajo imbatible, siendo él el cerebro de la organización. Nunca poseyó un título universitario ni necesitó exhibirlo para llevar su proyecto a lo más alto y pasar a la historia como un icono dentro de la industria automovilística.
Un título no convierte en profesional a nadie, como tampoco el sólo hecho de exhibirlo colgado en la pared del despacho o llevarlo impreso en una tarjeta de visita. Porque ser titulado es importante… ser un profesional es otro nivel.

La perseverancia consiste en mantenerse sin cambios en la acción y el propósito de un proyecto hasta su consecución, empleando todos los recursos humanos y técnicos posibles, actuando con tenacidad y constancia, insistiendo aún en ausencia de resultados y a pesar de las adversidades, de imprevistos o fallos que puedan aparecer durante el proceso. El término perseverancia procede del latín y significa constancia, persistencia, firmeza, dedicación o tesón, tanto en las ideas como en las actitudes, en la realización de algo, en la ejecución de los propósitos. Es la capacidad para seguir adelante sin rendirse a pesar de las dificultades, el fracaso ocasional, el hastío y la frustración. Es intentarlo una y otra vez con calma, serenidad, determinación y fe estando por encima de las circunstancias, y para ello hay que tener metas y objetivos claros e ilusionantes que permitan mantener en el tiempo la fuerza impulsora que proteja firmemente el propósito.

Mantener el autocontrol, la autoestima y la presencia de ánimo ante el fracaso es psicológicamente un reto. El fracaso remueve nuestros cimientos y hace tambalear nuestras creencias haciéndonos desfallecer, sintiendo que todo lo que hayamos conseguido con anterioridad no ha valido la pena, cuestionándonos lo que estamos haciendo y quizás eligiendo el camino menos doloroso del abandono.

La perseverancia es pieza fundamental en el camino del éxito. La persona perseverante considera el fracaso como algo temporal y parte del proceso de aprendizaje. No importa el número de intentos, porque el éxito está determinado por la fortaleza de tu deseo y queda expresado por la fórmula «n + 1» siendo «n» el número de intentos.
La perseverancia refuerza el carácter y evita dejarnos llevar por lo fácil y la gratificación inmediata, como ya tratamos en la cultura del cortoplacismo. Los proyectos valiosos requieren tiempo, trabajo y todos los ingredientes contenidos el mapa del genoma.

El Purgatorio es ese estado transitorio en el que se depuran las culpas en la tradición Católica para alcanzar el Cielo y que he tomado como metáfora. Como empresarios vamos a vivir situaciones complicadas, situaciones en las que se nos va a poner a prueba mientras cogemos temple y posiblemente,  vivamos experiencias dolorosas como camino de crecimiento. Un paso por el purgatorio donde definitivamente salimos reforzados sólo si somos perseverantes y merecedores de pertenecer a ese reducido grupo de personas que hacen que el mundo se mueva.

 

© 2.018 Gabriel Hernández Guillamón

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