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Desaprendiendo como ejercicio, porque todos hemos sufrido los estragos de un sistema educativo basado en la acumulación de conocimientos que, en su mayoría no nos han sido de gran utilidad práctica en la edad adulta. Por lo general, estudiábamos materias tediosas con el simple objetivo de aprobar y cumplir así con el programa establecido, en lugar de aprovechar y vivirlas intensamente disfrutando en el proceso.

Yo personalmente, puedo recordar que fueron pocas realmente las ocasiones en las que estudié con verdadero interés alguna asignatura y, curiosamente, no fue por el contenido de la materia en concreto, si no gracias a la identificación y empatía que encontré en el profesor que la impartía. Recuerdo a esos profesores entrañables y a pesar del tiempo transcurrido, mantengo en mi memoria contenidos de esas materias, ¡qué curioso!

Los incontables planes y reformas en materia de educación en las últimas décadas no han hecho si no poner de relieve el fracaso de los sucesivos intentos por encontrar la fórmula que motive a los alumnos para vivir su formación disfrutándola como una experiencia de crecimiento, desaprovechando así los años de desarrollo como seres humanos en los que se define, en gran medida, la personalidad.

Después de pasar por los colegios hasta acabar el bachillerato, los que consiguen terminar una carrera elegida (libremente por unos y como opción residual para otros debido al filtro de la selectividad), se han encontrado un panorama desalentador caracterizado por empleo escaso y precario, dándose la circunstancia de ser de las generaciones con más y verdadero talento y preparación, mayores inquietudes y compromiso en ampliar su formación.

Desgraciadamente y ante esta situación, asistimos al éxodo masivo de profesionales que han encontrado una oportunidad digna en países de nuestro entorno acorde con sus niveles de preparación.

Poco o nada nos enseñaron en los colegios sobre el dinero, algo tan elemental y tan básico. El dinero va estar siempre presente en nuestras vidas queramos o no y, sin embargo, no se le ha prestado nunca una atención mínima y necesaria en los programas educativos. En el capítulo sobre el Dinero y nuestra relación con él abundaremos en ello. Se me hace difícil creer que ningún gobierno de las últimas décadas haya reparado en estas cuestiones.

Hay quien afirma, y yo comparto esa idea, que a los poderes fácticos les interesa más bien que las masas no tengan la opción de pensar en alternativas, (o ni siquiera pensar y así estar desprovistos de opinión), sino que asuman la norma establecida para que nazcan, crezcan, se multipliquen, consuman, paguen impuestos y mueran.

Desaprendiendo, ya que todos somos buenos en algo y, a veces, excelentes, pero esto parece no interesar al sistema, ya que no se fomentan y protegen los talentos naturales que toda persona tiene.

Cuando un alumno de edad temprana destaca en algo, en lugar de atender y dedicar tiempo para ayudarle a desarrollar esa habilidad natural que posee, se les refuerza en aquellas otras materias en las que andan escasos de resultados y entonces, se les recrimina e incluso castiga si pasan más tiempo de la cuenta en aquello que les enamora y que les hace únicos porque les quita tiempo para las materias donde flojean. Por ejemplo, si un alumno es brillante en algún deporte, en dibujo o música, se les adjudica un profesor de matemáticas que es donde tiene peores resultados.

No digo con esto que no se le refuerce en matemáticas, eso sería lo correcto en todo caso, sin embargo y en mi opinión, eso debe hacerse sin descuidar lo que le hace brillante y único, y si es en música, también debería ser prioritario dedicarle tiempo a ese don natural y ponerle además otro profesor de refuerzo para esta otra materia.

Cuántos genios se habrán perdido por la falta de comprensión y sensibilidad de padres y educadores, viéndose truncadas las aspiraciones futuras de quienes quisieran dedicarse a una profesión por vocación y pasión, frustrándose finalmente al verse reconducidos hacia cosas más «sensatas y prácticas».

Muchos son los que buscan las carreras con «más salidas» porque se sienten más seguros pensando en la posibilidad de un empleo. La seguridad que proporciona un empleo es siempre relativa y condicionada. Muchos con el tiempo consiguen ese empleo con un contrato indefinido o «fijo», para comprobar pronto que un empleo «fijo» lo único que tiene de fijo, es que es «fijo» que nunca llegas a fin de mes.

Los que optan por dedicarse a una profesión por planteamientos de seguridad o de ganar dinero antes de dedicarse a su verdadera vocación, vivirán una vida convencional, pensando quizás que más adelante puedan tener la oportunidad de realizarse cuando cuenten con algo de estabilidad económica.

Pero seguramente, nunca llegará un momento idóneo para cambiar a otra actividad que les permita desarrollar su pasión. Por el contrario, los que deciden desde el principio dedicarse a lo que aman, en el medio-largo plazo suelen tener mayores resultados económicos que los primeros, pues haciendo lo que les apasiona, todo les sale, el dinero les llega con más abundancia sin esfuerzo aparente, porque haciendo lo que nos entusiasma no hay la misma percepción de esfuerzo.

En el sistema educativo tampoco se fomenta el emprendimiento. Los políticos lo contemplan últimamente en sus discursos porque es algo que está de moda y porque así, quizás pueden verse reducidas las tasas de desempleo que tanto les incomodan, sobre todo cuando se aproximan las campañas electorales.

Son sólo gestos de cara a la galería. Se les llena la boca de grandes palabras pero nada hacen por ayudar e impulsar la iniciativa privada.

Emprender puede parecer algo arriesgado, sin embargo, es más bien al contrario. Considero arriesgado verdaderamente pensar en un empleo estable y para toda la vida, pues eso es algo en extinción y, posiblemente pronto, será utópico y pasará a la historia. Hemos visto en los últimos años empleo a la baja en cuanto a número de empleados y a nivel de remuneración.

Cuando se acuñó en España el término «mileurista» era algo que entonces sonaba bien. Hoy ya no tanto. Además, mucho empleo está en un umbral significativamente inferior a esa cantidad a la que se refiere el término. Estamos ante un nuevo paradigma, siendo muy probable que el empleo tal y como lo hemos conocido hasta ahora, pase pronto a ser un recuerdo.

La globalización, los mercados emergentes y las nuevas tendencias de negocios en el entorno de Internet entre otras variables, apuntan a la opción de decidir sobre el propio destino como empresarios individuales, una de las opciones más válidas hoy.

Colaborar con otros profesionales en proyectos comunes y contratar por obra o servicio va a ser algo cada vez más frecuente en detrimento de la contratación de personal. Hay quien opina que tendemos al pleno desempleo, no por inestabilidad económica sino por cambios de tendencia a nivel global.

La posibilidad de forjar tu propio destino, ser emprendedor como empresario individual poniendo en marcha tu propio proyecto es una opción cada vez más interesante.

Antes de entrar en materia y para ir desaprendiendo, debo pedirte una última reflexión. Debes hacer un «Reset», abrir la mente. Los conceptos que verás aquí, por simples y directos harán que cambies el modo en que mirabas algunas cosas, por lo que te pido que estés preparado para ello.

Así como en los vehículos modernos de calle y de competición es posible configurar los parámetros de gestión de la mecánica en aras de un mayor rendimiento, aquí podemos hacer un ejercicio de reprogramar nuestra centralita para optimizar el rendimiento y asimilar los contenidos, utilizando otro mapping mental más abierto y desenfadado.

Cada estudiante que entra en una carrera científica, sobre todo si lo hace en un período algo más avanzado de la vida, se encuentra no sólo que tiene mucho que aprender, sino también mucho que desaprender. John Herschel.

 

 

© 2.015 Gabriel Hernández Guillamón

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