La vida es aquello que nos ocurre
mientras estamos ocupados haciendo planes.

John Lennon.

Ni los más pesimistas creyeron allá por el año 2.007, que un periodo de crisis económica y financiera se dejase notar casi hasta nuestros días. Un largo paréntesis que algunos expertos vaticinaron que se extendería hasta el año 2.020.

Apenas empezábamos a notar un cambio de tendencia, o quizá tan sólo de optimismo, cuando todos los indicadores apuntan a un nuevo periodo de recesión. Durante todos estos años, hemos vivido situaciones dramáticas como desempleo, recortes, desahucios…situaciones todas ellas vividas por lo general en un estado de angustia y bloqueo.  Nos vimos obligados a adoptar medidas de urgencia para contener la tragedia, muchos trataron de quitarse el lastre de unas viviendas sobrevaloradas y gravadas por hipotecas a 25, 30 o 40 años adquiridas en un paradigma de crédito fácil, euforia y delirio inversor. Desgraciadamente muchas resultaban invendibles, asistiendo impotentes al peor de los desenlaces. La contribución de muchos jubilados con exiguas pensiones, han supuesto una ayuda decisiva y determinante para sus hijos que atravesaban situaciones muy complicadas.  Uno de los efectos del precio oficial del dinero en la zona euro del 0%, y el Euribor en negativo, la rentabilidad para los ahorradores más conservadores es prácticamente nula, y menor al 1% en productos combinados con fondos de inversión. Los mercados bursátiles con alta volatilidad o los productos financieros complejos no son opciones para el ahorrador tradicional, suspicaz y escéptico por repetidas estafas revestidas de legalidad (Fórum, Preferentes, Madoff…) Mientras, el mercado inmobiliario daba signos de recuperación, quizás porque ahorradores e inversores volvían a contemplarlo como opción. Asistimos a un cambio de paradigma económico, laboral, empresarial y social, donde todo va a ser diferente, queremos aprender de la experiencia para poder dar un golpe de timón a nuestras vidas y evitar errores pasados. Durante estos años y al mismo tiempo, las tecnologías y el entorno Internet han experimentado un avance decisivo. El número de conexiones a la red supera el 50% de la población mundial, con más de 4.000 millones de conexiones. La deslocalización y la globalización son tendencias muy poderosas que ponen en riesgo a los modelos de negocio tradicionales, el empleo y las conquistas sociales en occidente. El pequeño negocio o comercio tradicional puede estar seriamente amenazado por la creciente presencia del comercio electrónico en nuestras vidas. Cada vez menos, compramos en la tienda de al lado de casa de toda la vida. Por muchas razones: no nos gusta que nos vendan…queremos decidir y comprar nosotros, preferimos por contra, ver el producto o servicio desde casa a través de Internet sin que nadie nos moleste, sin horarios, comparando precios, etc.  Son los nuevos modelos de negocio que caracterizarán este siglo que nos ha tocado vivir. Oportunidades con una mínima inversión inicial, donde no siempre se requiere formación específica. Donde no existen fronteras, haciendo negocio en cualquier país desde una pequeña estructura, sin permisos de residencia o trabajo en esos países. Todo apunta como una realidad incuestionable que las nuevas tendencias de negocios y la riqueza están en la red. Iniciar la actividad a tiempo parcial sin comprometer nuestro trabajo o pequeño negocio que nos provee de ingresos es posible mientras va cogiendo forma nuestro modelo de negocio. Podemos poner en marcha fuentes de generación de ingresos automatizados, ventas y flujo de caja sin necesidad de nuestra presencia física y funcionando las 24 horas 365 días al año.

© 2.019 Gabriel Hernández Guillamón

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